sábado, 11 de octubre de 2008

Las cuerdas de la cordura

Hoy descubrí una cordura en mí, una cordura que no me deja tranquilo desde hace unos días. Justamente le decía ayer a Luna que el camino a ella estaba mas espejado y reluciente que nunca, y que disfrute de cómo me miraba mientras hacia esto. Pero ahí que me atormento esa especie de recoveco fortificante dentro de las neuronas diseminadas en la masa gris. Había encontrado un camino en medio de las grietas de esa compañía que tú me das, pero que nunca me acompaña tan junto. Hoy estoy cuerdo y soy infeliz, algo me hace ser concreto y tajante dentro de la historia que te conté. Estoy sintiendo lo que nunca debí sentir. Hoy estoy cuerdo y la cordura viene de estar viéndote. Y dado que es cuerdo haré una descompostura y te lo ocultaré. Me esconderé a sentir esto para que no se enteré ni la Luna remojada y para que no me interese si coges la famosa tapita y cubres el agujero, porque igual son primordiales para mí.

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