miércoles, 22 de abril de 2009
pequeñitos caminitos chiquitos
Locamente loco me he vuelto de rondarte tanto en aquellas tardes en que la comunicación solo se refiere a unos pequeñísimos caminitos chiquitos, en que tus letras me saben a alimento. Paso días sin comer a causa de ello, pues son tus pequeñitos caminitos chiquitos los que alimentan mi alma temblorosa. Y dejo rondar a Luna remojada, destilando toda su humedad entre las ruinas que una vez fueron castillos de piedra dura hoy mustios y alocados sortilegios de penumbra anidados. Dulce y agria a la vez la ternura que emite la tarde trémula, me parece escuchar la sonrisa lejana de tu boca pálida, de tus huesos, piel amortajada.
viernes, 17 de abril de 2009
Hacer como si nada
Vida mía en esta locura esquizofrenia, puedo cuerdamente sin cordura, ver cuanto necesito de tu locura también. Nunca es suficiente uno mismo y su locura para verse realmente reflejado en la figura taciturna y clandestina del día a día. En un reflejo de cristal sobre una ventana, una apariencia que mostrar, pero yo vi bajo esos huesos tuyos, bajo esa flaca piel, que eras hermosa, hermosa luz semi-oscura. Y me complementaste grandemente, en cada agujero que yo tenia, por ahí tú te metías sin quererlo. Me fundiste en tu sentir y fuimos uno mismo, “un ambos”, un círculo sin principio ni final. Ahí estas nuevamente tan triste hoy, como yo, la tristeza la has compartido en cada retorcijo de estomago que te da cuando prefieres volar a la estrella más cercana en la constelación púrpura de mantequilla de maní. Ningún secreto tendrás, hacer como si nada, si callas, la boca, es violeta soñada, en una fiesta donde aun no me salía pelo en el pecho, nunca arruinaré la vida porque no hay ningún lado que arruinar, ya todo está.
jueves, 9 de abril de 2009
un respiro
Y supe que había de dejarte partir desde el mismo día en que te vi, entonces entre las llanas ciudades asfálticas de miserables ruidos te despoblé en migajas que caían del destierro de haberte dejado desterrar. Ocasos durmientes entre largas filas de grises cubos de ventanas muertas, sin habitantes retorcidas, unas veces relucían otras tan solo quedaban rendidas con el trajín de aquellos días. No me mires así, así es. La luna ha vuelto a remojarse sobre la estancada agua - que feo me suena eso- ve deja que escape, dale un respiro. Abre la represa has que salga, por favor, ¿puedo solicitar eso?, veo que no estas ni siquiera interesada en hacer ese favor, tal como eres tú, tan vagamente escondida entre esos agujeros que te eclipsan toda la piel. Tan elevada una vez más en el calor que luego enfría tu cuerpo, porque al final siempre termino arropándote, porque ese frío te cala los huesos. Bueno, bueno ya voy, una vez más he conseguido otra tapita para cubrir uno de esos hoyuelos, que hermosos son al fin y al cabo, detrás veo su belleza.
Ligeramente camino la silueta escondida entre los árboles nocturnos, y me parece escuchar tu risa desde lejos.
Ligeramente camino la silueta escondida entre los árboles nocturnos, y me parece escuchar tu risa desde lejos.
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