miércoles, 3 de diciembre de 2008
en todo ángulo
Deprimente es la circunstancia aquella en que la vi. Toda ella relucía de cabeza a pies desnudos sujetos solo por dos cordones que arrastraba cuando caminaba. Siempre bamboleante, hablando incoherencias cuerdas que yo le hacia creer que escuchaba, porque la locura sobresalía de todos los ángulos pulsantes de ese fenómeno terrenal tan falto de sentimientos. Una mentira era toda ella, resbalosa gélida y aplastante. Un fingimiento natural le desbordaba en los poros, creyendo que yo le atraía, era una falsedad absoluta y contundente, vacío sobre vacío llenaba su escueto cuerpo. Más allá había sino un agujero que se contradecía en todo ángulo. Le amé es cierto, pero todavía le amo, y la comprendo en todo sentido, cada vez que me obsesiona con alguna de sus estupideces, se que me quiere alucinar. Ya el aburrimiento es un soberano descubrir a que lado va. Se que se dirige a cierto lugar que yo recorrí en ciertos momentos de mi muerte en este cuerpo físico y lo vivo y resucito a cada momento. Es mi infernal, pero no se dio cuenta de mí. Y el has de luz de la frase no duro hasta el anochecer, no es un hermoso lugar, tu desnudez vi, pensándote te vi, y no eras nada, en absoluto y solutamente nada. Solo un juego de mente, negación de tu parte, el momento lo echaste a perder, acabas de botar la tapita del agujero y dime, ¿qué pondré en su lugar?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario