miércoles, 19 de noviembre de 2008

no deseo esto de ti

Me desvestí de la aurora sanguinolenta que quería atrapar mis sueños, entonces caí rendido a los pies de ella, ¿qué puedo hacer si estoy atrapado sin salida? Ni el agujero donde colocamos la tapa ya se puede contener de toda ella. Esto inunda mis pensamientos dejando que se ahoguen y ya estoy hablando como cuerdo, porque ella es la única que me lleva a la cordura y lo siento. No lo deseo y me debato en conjeturas sin razón de ser, pero ahí esta insoluble, primorosa y alcanzable pero no deseo alcanzarle, mi destrucción se aproxima a medida que voy naciendo. Mi cordura ya no quiere dejar mis pensamientos, y eso es para mí una desafortunada experiencia en este mundo de mala clase. No rías, siempre ríes cuando yo quiero cantar los desaires de mi materia plomiza. Ven, abrázame, no necesito tu calor, y justamente por eso lo deseo, porque no le necesito, siempre el calor ha sido mío. Y me preguntas por Luna, hoy esta colgada e ilumina todo mi espacio negro convirtiendo las figuras es siluetas danzantes. Ya no te contaré más, debo reposar un momento, creo que de momento desfallezco ante los deleites que me están saboreando los sesos.

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