Y supe que había de dejarte partir desde el mismo día en que te vi, entonces entre las llanas ciudades asfálticas de miserables ruidos te despoblé en migajas que caían del destierro de haberte dejado desterrar. Ocasos durmientes entre largas filas de grises cubos de ventanas muertas, sin habitantes retorcidas, unas veces relucían otras tan solo quedaban rendidas con el trajín de aquellos días. No me mires así, así es. La luna ha vuelto a remojarse sobre la estancada agua - que feo me suena eso- ve deja que escape, dale un respiro. Abre la represa has que salga, por favor, ¿puedo solicitar eso?, veo que no estas ni siquiera interesada en hacer ese favor, tal como eres tú, tan vagamente escondida entre esos agujeros que te eclipsan toda la piel. Tan elevada una vez más en el calor que luego enfría tu cuerpo, porque al final siempre termino arropándote, porque ese frío te cala los huesos. Bueno, bueno ya voy, una vez más he conseguido otra tapita para cubrir uno de esos hoyuelos, que hermosos son al fin y al cabo, detrás veo su belleza.
Ligeramente camino la silueta escondida entre los árboles nocturnos, y me parece escuchar tu risa desde lejos.
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