lunes, 4 de mayo de 2009
Vertiginoso camino
Muerto en vida se hace el día a día. Agonizan las palabras vestidas de tintas cuando desean gritar tu nombre en la penumbra de mi habitación oscura. A penas mediante esos pequeños agujeros entra un poco de luz. Pero tu voz se pierde y no la puedo tocar. Como me gustaría volver a tomarte entre mis brazos, hermosa mío, Y escuchar tu susurro en mi oído. Pues la cordura volvió a mi cuando nos reencontramos, y fluyeron los términos dialécticos entre nuestras vidas. Y te sueño sin soñarte. Son así los falsos sueños homosexuales. Por ti ya el temor de revelar mis alas se esfuma en un amanecer. Seré lo que fui desde siempre. Y la aurora y sus estrella comprenderán que te esperaré amado- amando (una pequeña “n”, no hace la diferencia), amando-amado. Y Luna se ríe en mi cara cuando te digo esto y ambas se pierden remojadas en el vertiginoso camino reflejado en las aguas.
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